negra como su insondable abismo,
agradezco a los dioses si existen
por mi alma invicta.
Caído en las garras de la circunstancia
nadie me vio llorar ni pestañear.
Bajo los golpes del destino
mi cabeza ensangrentada sigue erguida.
Más allá de este lugar de lágrimas e ira
yacen los horrores de la sombra,
pero la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma.
William Ernest Henley
PD- Están los que llevan amuletos, los que hacen promesas, los que imploran mirando al cielo, y están los que siguen corriendo cuando le tiemblan las piernas, convencidos de que la vida misma es un desafío. Sufren pero no se quejan porque saben que el dolor pasa, el sudor se seca, el cansancio termina pero hay algo que nunca desaparecerá, la satisfacción de haberlo logrado.

Mais perdue pour tous le bien être d’une vie.
ResponderEliminarUn rêve éphémère.
Comme pour toutes qui ne garde que l’image négative jusqu'au dernier jour de leur Vie..
Vie ce rêve ce fantasme qui te rempli.
Soit reine juste le temps de jouir.
Sauf si je me trompe tu m’a plus d’intérêt. Car tu atteins ton fantasme pour des kilomètres.
JJK