Miré por encima de tu
hombro, me vi de pies en frente de esa estación, con los ojos fijados en la
puerta , las manos rodeando tu cuello, una imperceptible lágrima resbalando por
la mejilla, la mirada perdida...
Sentí el latir en tu pecho, la aceleración del latir, sentí
la calidez de tú abrazo, la comprensión de tu sentir.
Sentí tus deseos de decirme adiós definitivamente, y tu
lucha por no hacerlo...
Volví a mí, mi mente dispersa iba de un lado a otro,
recordando escenas que ya no volverían a
repetirse, vagando sin rumbo de una a otra, sin límites, sin saber muy bien que
pensar o sentir...
Me sentí completamente rota, derrotada por un vaivén de
sensaciones, de altibajos, una montaña rusa que me había mareado demasiado y a
la que nunca debí subirme.
Levante la vista y me crucé con tu mirada, esa que siempre
decía todo lo que no sabías o no querías expresar con palabras.
Adiós .
Fueron las palabras que vi reflejadas en tus ojos. El
torrente de lágrimas ya no tuvo contención mientras caminaba hacía el olvido...
Agarré mi bolso, cogí el último tren y salí nadando en aquel mar de dudas y lágrimas....
Las deudas emocionales son situaciones inconclusas que no hemos cerrado adecuadamente a lo largo de
nuestra existencia y que seguimos cargando dentro nuestro, sea
conciente o inconscientemente. Son aquellas vivencias con otras personas
donde hemos estado involucrados afectiva, mental y/o monetariamente y
hemos tenido algún disgusto, enojo, dolor o emoción sin expresar, lo
cual nos impidió dar un cierre satisfactorio para nosotros y el otro.
Hay tanto sin decir,tanto por hacer..... pero eso te lo contaré en otra vida...Cuando los dos seamos gatos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario