A veces nos empeñamos en lo que no puede ser, quizás el hecho de no tenerlo, lo hace más hermoso, más deseable, más inalcanzable. Y nosotros (y aquí entramos todos), eternos insatisfechos, idealizamos a la otra persona atribuyéndole cualidades que habitan en nuestra imaginación y en realidad no son tales. Cualidades que, en la mayoría de los casos , nada tienen que ver con la realidad y el buen hacer de esa persona…..
Siempre nos parece mejor, más deseable y más brillante la estrella más lejana e inalacanzable , aquella a la que no podemos acceder de manera simple y descomplicada , la que no alcanzamos o la que hemos perdido ya definitivamente…solamente echamos de menos cuando alguien ya no está y cuanto más irreversible es su desaparición de nuestra vida, mayor es nuestra obsesión por pensar en él/ella y por recordar los momentos bellos. Masoquistas del recuerdo, nos encerramos en nuestra pérdida usando el corazón como acerico.
La historia está llena de “historias”, canciones , películas…que ensalzan este sufrimiento , como si ello fuera gratificante…Si Mónica Lewinsky hubiera sido capaz de afrontar su ruptura con Clinton de manera sana y acudiendo a un psicoterapeuta, en vez de a una periodista, puede que el curso de la historia de Estados Unidos hubiera sido algo diferente.
No se trata de que nos conformemos. Siempre hay que buscar lo que más nos acerque a la felicidad, o a lo que nosotros consideremos nuestra “idea de felicidad”, pero tampoco hay que enfrentarse a molinos de viento cuando estos parecen ser infranqueables …..(y esta característica no depende solo de tus fuerzas o tus cualidades, a veces viene de sus miedos e inseguridades o de otros problemas que traiga aparejada nuestra elección).
Cuando se toma la decisión de abandonar algo definitivamente, hay que ser consecuentes con ello y actuar de manera lógica , no podemos aferrarnos a la pérdida de algo o alguien y usar la lamentación como consuelo ,porque entonces perderemos la capacidad de disfrutar de lo que sí tenemos, de lo que nos queda. Quien se aferra a un imposible se condena a ser infeliz.
Por ello es mejor a veces dejar marchar los recuerdos y negarnos a preguntar ¿Que podría haber pasado? Cualquier respuesta es hipotética y soñar en este caso sí hace daño.
Cuando no se puede vivir con alguien hay que aprender a vivir sin él.
PD- en ello estamos........
PD- en ello estamos........
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