martes, 3 de mayo de 2011

ROMANCE DE LA MUJER FUEGO CON EL HOMBRE HIELO.......



La mujer de fuego tuvo una relación bastante tibia con el hombre de hielo. En un inicio; él creaba momentos que al igual que un iglú era acogedor; ella le sonreía satisfecha a su hombre de hielo, le hacía comentarios, piropos, le acariciaba el alma la autoestima y le ponía el plato en bandeja de plata para que ese varón lo tuviera fácil, pero cono no era fogoso hacia menos de lo que ella esperaba pero como lo quería nunca se quejaba.

La fogosa mujer recibía llamadas constantes de su macho pero luego de un tiempo ya no recibía ninguna así que ella desde ese momento fue la que lo llamo. Siempre decía que estaba muy ocupado haciendo esto y el otro, que anhelaba tener un momento para llevarla a pasear por el mundo imaginario creado por ambos.. Porque era lo que ella merecía. Que contenta se sentía la mujer de saber que el hombre de hielo luchaba por tener lo que ella en el fondo deseaba: momentos, pensamientos, sentimientos…..

Un tarde de febrero ella recordó el día en como el la conquisto. Su ágil lengua florida la cautivo, su voz con fresco aroma le ponía contenta, sus promesas de deseo y placer infinito la hacían soñar despierta y luego le recitaba un poema con tanta pasión que hacia flamear el fuego de su cuerpo y le besaba con pasión que sentía como se derretía y ella muy asustada le decía: crees que te puedo hacer daño, o te has puesto muy nervioso, o tienes fiebre, el solo respondía con voz inspirada “No nada de eso, sino es que me derrito de deseo por ti”, y ella le besaba nuevamente. La mujer de fuego tomo la iniciativa en la relación y no se arrepentía siempre obtenía lo que quería, y ahora quería solo pasar la eternidad junto a su hombre de hielo.

Ambos cayeron en la rutina de las relaciones sexuales que fue estimulado obviamente por la mujer de fuego. El hotel de una conocida cadena era su preferido, no solo por lo cómodo, sino por que gozaban del agua caliente, la televisión con cable y la cama grande en algunas ocasiones...
El hombre de hielo motivado por una fuerza interna un día decidió separarse de su golosa amante ; así que invento y creó una serie de artimañas para ahuyentarla, le dijo que era raro y solitario, que tenía que estudiar mucho, que la distancia era un obstáculo, y le dijo a su amiga la ausencia que se haga presencia y le escriba cartas de amor con el único propósito de que ella lo lea y termine decepcionada , el hombre de hielo sonrió y se delato, y ella lo beso, después recibió un mensaje de una supuesta” amiga” en que le decía que tenga cuidado con el hombre de hielo porque es un ser malévolo, además de que le gustaba jugar con las mujeres, y que era muy vengativo y mentiroso. Pero ella no creyó nada, y cuando ella le pregunto sobre la supuesta amiga y el mensaje que le llego, el sonrió y otra vez se delato y ella lo beso.

El hombre de hielo, no la amaba, pero le parecía difícil expresarle ese sentimiento de desamor, así que poco a poco fue alejándose pero ella siempre iba donde él estaba y cuando se veían, el muy cínico le decía que la extrañaba que la recordaba…. si no la llamaba o no la escribía era porque tenía un acopio de tareas que realizar, pero no significaba que no pensara en ella... Ella le creía pero no podía evitar un sentimiento de dolor al sentirlo tan frio, desapegado y distante.

La mujer de fuego luchaba por que la llama del deseo no desaparezca pero él no colaboraba. Le escribía intentando mantener en la distancia la pequeña llamita que aún quedaba , pero el seguía muy ocupado consigo mismo y en cierta manera le daba pena la pobre mujer que tantos buenos momentos le había proporcionado y optaba por tirar por la calle del medio….ni sí ni no sino tal vez….
La mujer de fuego que era intuitiva, presentía la frialdad de la ”relación” y el distanciamiento pero deseaba que él se lo dijera abiertamente y hasta que no recibiera una afirmación, seguiría alimentando esa pequeña llama de esperanza….así se pasaba el día con los ojos hinchados de tanto llorar y con el corazón hecho trizas, pero él , en su ignorancia y egocentrismo no sabía nada...Y el hombre de hielo, estaba feliz, pensó que por fin se había deshecho de la pesada mujer que a su gusto, era demasiado curiosa, abrumadora, cuestionadora, indagadora, caprichosa y un poco vanidosa. Al pasar los días nuevamente el dio señales de vida , ella lo escribió (como siempre), el halagado por su interés ; la halago y floreo y la mujer de fuego se convenció ingenuamente que él seguía interesado en ella. Pero sus actitudes demostraban lo contrario.

Paso un mes y otro y otro más….. en que ella ya no iba a visitarlo solo se limitaba a mandarle mensajes , el hombre de hielo la hacía reír y le creaba la ilusión de que aún en cierta manera estaba interesado , ella se sostenía de esa ilusión y muchas noches soñó románticos y apasionados episodios con su hombre de hielo.

Un día ella decidió visitarlo, le envió un escueto mensaje dándole un día y una hora pero él ponía pretextos y fueron varias veces; sin embargo le decía que la quería, ella estaba muy confundida y por las noches lloraba.

Una mañana de abril ella se dio cuenta de que la relación con el hombre de hielo era desconcertante y tenía que comenzar a olvidarlo, primero sufrió, después lo odio, lo perdono y le escribió con un tono moderado con tintes de frialdad. El hombre de hielo dijo que aún la recordaba a veces , ella ya no lo creía, y a él le daba igual pero no le decía solo lo pensaba.

Pasó mucho tiempo, ella aun lo recordaba con cariño, no podía evitar serle indiferente y lo escribió de nuevo pero el siempre con la misma cantaleta: te sigo pensando, porque me escribes de esa manera dejándome el corazón partido. Pero solo hablaba jamás le demostraba un acto de amor, amor que es lo que mueve el mundo; así que la mujer de fuego después de escucharlo se iba creando una capa de barniz cada vez más espesa.

La mujer de fuego comenzó a tornarse tibia y después helada, el corazón iba convirtiéndosele en una roca para después pasar a convertirse en un trozo de hielo, su mensajes se tornaron helados, su alma se enfrió a un nivel bajo cero, y sus actos eran indiferentes, distantes, fríos, indolentes. Comenzó a tratar mal a los hombres que de alguna manera se insinuaban o pretendía intimar con ella, a otros les seguía el juego y luego los abandonaba sin explicación.
La mujer había adoptado la naturaleza del hombre que alguna vez ella amó, sin comprender que en la vida no hay que arriesgarse por saborear el corazón helado de un ser; sino saber que ese corazón helado es un riesgo para el ser. El haber estado con el hombre de hielo era igual como el haber estado con un escorpión, algún día tenía que picarla y quizás matarla, era su naturaleza. No se puede cambiar mundos internos desechos, obnubilados por el vicio o sumergidos en la locura del desamor.

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