No recuerdo el día que nací, el día que abandoné el vientre materno, pero si recuerdo la dependencia de mi madre los primeros años de mi vida. Pese a ser una mujer muy independiente (emocionalmente hablando) sé que en alguna ocasión pensé para mis adentros” no puedo vivir sin ella”. Después de mi madre aparecieron otro tipo de personas en mi vida, no por ellos menos importantes: mi padre, hermanas……tampoco podía vivir sin ellos y lo supe al poco tiempo así todo un número de personas entraban en mi vida y nuevamente volvía a pensar… ¡qué haría sin ellos!...Hasta que llegó Carlos. Carlos fue mi primer amor, el más puro e irracional de todos. Yo tenía 14 y el 18.. Yo vivía en una ciudad y él se había venido a estudiar la carrera , procedía de un pequeño pueblo del interior. Fue un amor de adolescente y creo que el más puro de todos. No era capaz de imaginarme mi vida sin él, la cual llegó , vaya si llegó.. Nada es eterno y menos el amor de una adolescente. Junto a la perdida de Carlos mi primer amor, se sucedieron otras muchas y para mi deleite, todas superables, amigos que se fueron, alguno que falleció en circunstancias dramáticas, todas ellas perdidas que me endurecieron y me hicieron madurar ..Más tarde llegó a mi vida el padre de mis hijos ,una de los hombres más importantes (en aquel momento) pensé ahora sí, ahora no creo que pueda volver a” vivir sin él”, llegaron los chicos y me vi tan inundada de amor y tan plena que me dije “ no podría” vivir sin ellos”.. Desgraciadamente y contra todo pronóstico, perdí a mi primer hijo a los ocho meses de embarazo y si, pude vivir, me costó aceptarlo pero conseguí salir a flote….luego llegaron los otros dos y pensé lo mismo.. No puedo “vivir sin ellos” si me pasa lo mismo “no podré” superarlo. Gracias a dios o la divina providencia, o el maravillosos destino…. no tuve que comprobarlo ya que los dos nacieron sanos y fuertes ..Tan sanos y fuertes que me traen de cabeza a todas horas, pero ellos son el motor de mi vida. Llegó el divorcio después de haber perdido a mi marido por el camino años atrás…. el divorcio, que sólo hacía afianzar algo ya roto hace tiempo, y otra vez contra todo pronóstico “pude vivir sin él”, sin nuestro amor, sin nuestra casa, sin tener a mis hijos todo el tiempo que me apetecía, sin alguna de “mis amistades” que decidió evadirse…..me costó pero pude, perdí ilusiones, alegría…. Llegaron diferentes personas, aventuras, “relaciones “a mi vida y estas se iban sucediendo y yendo en las mismas proporciones, sin pretenderlo o a veces pretendiéndolo…El caso es que pude “vivir sin ellos”.
Estos días pienso mucho en las perdidas, en lo que tenía y ahora no tengo, en lo que fue y ahora no es. No echo en falta grandes cosas, he sabido adaptarme a todo con más o menos dignidad, y porque no decirlo una gran madurez. Pero estos días pensando mucho, he llegado a una conclusión, una conclusión que creo esta vez sí es definitiva. Después de muchas pérdidas materiales y emocionales, he llegado a la conclusión de que NO PUEDO VIVIR SIN MÍ
Me gusto mucho tu historia, un poco triste y melancolica , como la vida de cada uno de nosotros. Claroscuros que nos hacen ser quien somos.
ResponderEliminarYo sigo buscando la persona que me haga decir " no puedo vivir sin ti" .
Un beso gracias
Soy Pedro 45